lunes, 27 de diciembre de 2010

En la historia del Obradoiro CAB han pasado numerosos jugadores norteamericanos. Algunos dejaron huella, y otros apenas se quedaron unas semanas en la ciudad. Aquí empezamos un camino para analizar a toda la colonia de estadounidenses que han defendido la camiseta del Obra.

CHUCK VERDERBER (1982-83)
El ascenso del Obra en 1982 a la ACB (por aquel entonces, Primera División) obligó a la contratación de un jugador norteamericano para intentar lograr la salvación. El elegido fue Chuck Verderber, un ala-pívot de dos metros pelaos (poco más de 6-6) y que se había salido en su etapa universitaria en la Universidad de Kentucky. Al parecer, Verderber vino a Santiago recomendado por un jugador del Barcelona, Bob Guyette, que en aquel momento era su manager y procedía de la misma universidad. En el Draft del 82, Chicago lo eligió en séptima ronda y el chico decidió buscarse su oportunidad en Europa.

Verderber, en Kentucky
Y los hechos dieron la razón a quien lo recomendó. En el equipo dirigido por Lazic (que dejaría el Obra por una gravísima enfermedad), Verderber se echa el equipo a la espalda y con 23 años empieza a destacar en el viejo pabellón de Sar. En sus años mozos había jugado contra Jordan, Worthy o Barkley. Y había sido uno de los 20 mejores jugadores de high-school del 78. Ahora venía a España dispuesto a comerse el viejo continente.

Sus primeros partidos le valen para coger el ritmo. Ya en la tercera jornada logra 39 puntos en Vitoria contra el Baskonia y la crónica de aquel encuentro lo define como "una máquina de hacer canastas". En la cuarta, contra Inmobanco de Madrid, Chuck consigue 24 de los 66 puntos del equipo y se afianza como referencia ofensiva del equipo.

Pero la fatalidad llega en la quinta jornada de liga. El Obra recibe al Fichet Joventut en Sar. Verderber realiza un partidazo (35 puntos) pero a pocos minutos del final del partido pisa mal y cae gravemente lesionado. El diagnóstico lo confirma: rotura total del tendón de aquiles. El jugador es operado en Barcelona a los pocos días y no volverá a vestir la elástica del Obradoiro, que se vio obligado a buscar un recambio. Fue el primer contratiempo de una temporada llena de problemas que terminó con el descenso de categoría.
El Dr.Chuck y su mujer, Lynda
El breve paso de Verderber por Compostela se resume en un promedio de 24,5 puntos por partido. ¿Y después? Me interesó saber qué había pasado con Chuck, pero ninguna pista sobre él. Tras horas de búsqueda se aclaró todo: Verderber dejó el baloncesto tras aquella lesión, se volvió a Estados Unidos, montó una clínica dental en Vermont con su mujer (a la que conoció en la universidad) y ahora el Dr.Chuck vive feliz con su esposa y sus tres hijos.

A modo de curiosidad, en la web de su clínica explica toda su trayectoria vital, incluida su gratificante experiencia en "una remota parte del noroeste de España". Y es que el Obradoiro cuenta entre su nómina de ex jugadores con un afamado dentista de Vermont, al que una "catastrófica" rotura del tendón de Aquiles (así la definió él mismo) le impidió alcanzar cotas mucho más altas.

NATE DAVIS (1982-83)
La lesión de Verderber obliga al Obra a encontrar con rapidez un sustituto, que acabará siendo Nate Davis, un viejo conocido que había jugado los últimos cuatro años en España, primero en Askatuak y luego en Miñón Valladolid. En tierras pucelanas este alero de 1,94 procedente de la Universidad de Carolina del Sur ya había demostrado sus cualidades. Fue posteriormente en Ferrol cuando se convirtió en una leyenda del basket español.

Davis, con Clesa Ferrol
El problema para Obradoiro es que Davis llega a Compostela fuera de forma. Y el equipo lo notará sobremanera. Nate tardará en carburar y Obradoiro sólo conseguirá una victoria desde noviembre hasta final de temporada. A mediados de febrero deja el club y se va a Estados Unidos. Pero eso no impidió que la afición de Sar pudiese disfrutar con el jugador al que Mario Pesquera llamó "el extraterrestre", con una potencia de salto espectacular y poco frecuente en esa época . Hay un reportaje publicado en ACB.com hace un tiempo en el que se cuenta casi todo sobre Davis, desde su efímero paso por los Bulls, su experiencia como ayudante de sheriff o sus éxitos en Valladolid y Ferrol.

La trayectoria vital de Nate Davis también está marcada por los problemas personales, especialmente por la muerte de su mujer (a la que estaba muy unido) a causa de una transfusión de sangre en la que le contagiaron el VIH. Actualmente lleva (o llevaba) una apacible vida en Estados Unidos, lejos del mundillo de las canchas.

Es posible que Nate se acuerde de su paso por Obradoiro, donde promedió 26,7 puntos en sus 12 partidos, pese a que le robaron todos sus recuerdos baloncestísticos durante una mudanza. Inolvidable fue su paso por Santiago e incluso su salida. Se marchó a Estados Unidos en febrero denunciando que el club sólo le daba "10.000 pesetas y un billete de avión", algo que la directiva negó tajantemente. Pero el día de su salida, Davis dejó una frase para la posteridad: "Estoy más triste que cuando se murió mi hermano".

BILL COLLINS (1985-86, 86-87 y 87-88)
Regresaba el Obradoiro en 1985 a la Primera B tras dos descensos consecutivos, y en esa temporada de retorno a la división de plata se confió en el pívot William Russell "Bill" Collins para no pasar problemas. La elección no pudo ser más acertada, hasta el punto de que Bill Collins pasó a ser el único norteamericano que ha permanecido en el club más de una temporada.

La trayectoria de Collins (2,05 metros, 32 años) garantizaba el éxito. Había llegado un año antes al Clesa Ferrol procedente del Lebore Mestre italiano. Y sus números en la temporada 84-85 en la ciudad departamental son espléndidos: fue el noveno máximo anotador de toda la ACB y acabó la temporada con un promedio de 22,4 puntos y 8,4 rebotes. Collins formó ese año con el ex obradoirista Nate Davis una de las parejas más determinantes del basket español, tanto en liga regular como en la participación ferrolana en copa Korac.

Collins, con el Obra
A las órdenes de Pepe Casal, el jugador de Boston guía la nave obradoirista sin excesivos problemas y con gran solvencia en ataque y defensa. En una época en la que el jugador foráneo era más que media liga, Collins cumple con creces y acaba la temporada con una media de 24,2 puntos, entre los mejores de la competición. Sus números ayudan a que el Feiraco Obradoiro (nuevo nombre comercial del equipo), pese a ser recién ascendido, roce el ascenso a la máxima categoría, una posibilidad que se esfuma en el último partido de liga ante el Tizona de Burgos.

Collins está a gusto en Santiago y repite en la temporada 86-87. La temporada también resulta apacible para el Obra, que termina la liga regular en quinto lugar y le planta cara al todopoderoso Breogán en la final de la Copa Galicia, al que derrota en la ida en Sar. Bill Collins forma pareja con Wallace y, ya en la parte final de la temporada, con Gibson. Sus números vuelven a ser de los mejores de la liga, con varios partidos cerca o por encima de los 30 puntos.

El final de la etapa obradoirista de Bill Collins se produce al comienzo de la temporada 87-88. El jugador se marcha en noviembre a Estados Unidos y ya no regresa, alegando "motivos familiares". Su sustituto será A.Brandon, que no logrará alcanzar el nivel de Collins y eso se notará en la trayectoria del equipo santiagués durante esa temporada. Fue el adiós a uno de los mejores jugadores que han vestido la camiseta del CAB Obradoiro.

*Nota: sobre Bill Collins, puedes consultar este artículo más extenso sobre su trayectoria en el Obradoiro, escrito en este blog en abril de 2012.
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3 comentarios:

  1. hubo un portorriqueño llamado Jimy Torsen ( no estoy seguro de que se escriba así), que jugó en el obra antes que estos tres fenómenos. yo estuve en contacto con él a traves de facebook la temporada pasada y le fuí explicando un poco todo lo que iba ocurriendo, a él todavía le interesaba nuestro querido club, aunque reconocía no jugar al baloncesto hace ya muchos años. ahora es reverendo de una de esas ramas del cristianismo tan típicas por allí.

    de los que tú escribes recuerdo con total claridad a collins, jugador excelso en 1ªb, y un poco a davis, grande entre los grandes. de verderber no recuerdo nada.

    tu intermitente blog es estupendo, saludos.

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  2. Sorry to give you very sad news: http://www.boston.com/sports/columnists/bob_ryan_blog/2008/07/good_people_gon.html

    Abstract:

    (...) The bearer of sad tidings in this case was former Boston College basketball coach Bob Zuffelato, who has long been an NBA personnel man. He was calling to report the unfortunate news that one of his BC players was dead of a pulmonary embolism.

    Billy Collins was BC's starting center from 1973-74 through 1975-76. He was solid rather than flashy and he remains one of the best rebounders BC ever had. He is eighth in total rebounds and fifth in average among on the all-time BC list. He averaged more than 10 rebounds a game in both his sophomore and junior seasons and just under 10 as a senior.

    Billy Collins was a member of the greatest high school crop in Boston basketball history. Along with Ronnie Lee, Bobby Carrington, Will Morrison, King Gaskins and Steve Strother, he was one of the celebrated "Boston Six." There has never been a group like them. The Boston Shootout was created by Ken Hudson for the express purpose of showing off the Boston Six, and they did him proud by winning that first four-team tournament in 1972.

    Collins was a Dorchester native who starred for Kevin Mackey at Don Bosco. "One of my all-time favorites," Zuffelato says. 'He was a nice kid." (...)

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  3. Que pena lo de Collins, que bueno era, y que gran juego de pies tenía. De Aaron Brandon solo me queda el recuerdo de un tremendo mate después de un tiro libre, la verdad es que tenía muy buenos muelles, pero poco más recuerdo

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