miércoles, 26 de febrero de 2014

 Un 26 de febrero como hoy, pero hace dos años, el Obradoiro conseguía en Alicante su primera y (probablemente) última victoria contra el Lucentum. Fue un partido reñidísimo, al borde de la épica y en el que el Obra logró el triunfo (63-64) gracias a un tiro libre de Levon Kendall cuando solo restaba una décima para que terminase el partido. Una victoria muy importante que le daba aire al Obradoiro en su lucha por la permanencia.

Andrés Rodríguez, lanzando en aquel partido
(Foto: ACB)
El guión del partido es difícil de olvidar. El Obra realizó un segundo cuarto espectacular (10-29) que le dio una importante ventaja de cara a la segunda mitad, aunque Lucentum (que esa temporada jugó Copa y Play-off) consiguió remontar y empatar el partido en el último segundo del partido gracias a una canasta dificilísima de Pedro Llompart.

La sorpresa llegó cuando el Obradoiro iba a ejecutar el saque de inicio de la prórroga. Las personas que vieron aquel partido por la TVG se sorprendieron al comprobar que faltaba todavía una décima de segundo, porque Moncho había solicitado tiempo muerto antes de que el marcador llegase a 0. Un error  del Lucentum, que se olvidó de cubrir el posible alley-oop (la única jugada posible con el tiempo que quedaba), permitió ejecutar la jugada ideada en el tiempo muerto. Llompart empujó a Kendall para evitar la canasta, dos tiros libres e histórica victoria del Obradoiro.

Corbacho y Dewar, de rivales a compañeros
(Foto: ACB)
El triunfo del Obra fue un triunfo colectivo, algo que demuestra el hecho de que el máximo anotador ese día (lo fueron Hopkins y Ebi Ere) anotasen solo 10 puntos. Y como curiosidad, en las filas alicantinas militaban dos futuros obradoiristas: Ben Dewar, que nos masacró con un 4/8 en triples, y Rafa Luz, que estaba lesionado y ese día no jugó.

Gracias al inestimable trabajo de Mirón, el partido puede disfrutarse íntegramente aquí. Es probable que esta sea la única victoria del Obradoiro ante Lucentum, dado que el club alicantino tuvo que renunciar al basket profesional por problemas económicos y ahora compite en ligas amateur.

(Artículo escrito en febrero de 2014)

martes, 25 de febrero de 2014

Un 25 de febrero como hoy, pero de 1990, la prensa contaba que el Obradoiro había ganado con muchas dificultades al Atlético de Madrid (83-77) y se consolidaba en la parte alta de la Primera B. El club colchonero había regresado a la competición esa temporada 1989-90 tras hacerse con la vacante del mítico Tradehi Oviedo. En el equipo militaban, entre otros, el exobradoirista Quino Salvo (con el 10, en la fila de abajo), Alberto García Chápuli o el americano Terence Bo Rayford.

Plantilla del Atlético de Madrid, temporada 1989-90
(Foto:
Pepe Peinado)
La visita del Atlético de Madrid al pabellón de Santa Isabel terminó con victoria obradoirista. Y eso que Rayford se marcó un 34-10 y Quino Salvo se fue hasta los 19 puntos ante el equipo que le vio hacerse jugador. Pero el Obra no estaba dispuesto a ceder y liderado por los hermano Solsona (26 puntos entre ambos) se acabó llevando el triunfo. El resto de la anotación se repartió entre Baeza (15), Victor Anger (14), Modrego (9), Collins (8), Dosaula (7), Criado (2) y Carlos Suárez (2).

La temporada del equipo colchonero fue para olvidar y, de hecho, acabó descendiendo de categoría tras perder el play-out contra el Lagisa Gijón. Sin embargo, en la siguiente temporada (90-91) salió en ACB después de fusionarse con el Collado Villalba. Eran los últimos pasos de la sección de basket del club madrileño. Esa misma temporada acabaría jugando el play-off por el título en la ACB y, meses después, anunciando su desaparición de forma definitiva.

sábado, 22 de febrero de 2014

Un 22 de febrero, pero de 1977, el Obradoiro terminó de jugar el que probablemente haya sido el partido de baloncesto más largo que ha disputado en toda su historia. Un encuentro que había comenzado a mediados de noviembre en un barrio de Málaga y que, tres meses después, concluyó con final feliz para el equipo santiagués. Hoy alguno de sus protagonistas recuerda con humor unos hechos que en el basket actual parece imposible que puedan pasar. Pero en la recién estrenada democracia española sí sucedían.

Plantilla del Obradoiro 1976-77
Esta historia comenzó un 14 de noviembre de 1976 en Málaga. Antes de que el Unicaja fuese una realidad había un equipo en la Costa del Sol que acababa de ascender a la Segunda División -la actual LEB- llamado Miraflores. Y a tierras malagueñas se desplazó el Obradoiro con el objetivo de traerse de vuelta una alegría tras iniciar de forma esperanzadora aquella temporada 1976-77, la cuarta consecutiva en la categoría de plata del basket español: un balance de tres victorias en cinco partidos.

Es cierto que el rival en esa jornada 6 era un recién ascendido a la Segunda División. Pero a esas alturas el Miraflores no había perdido todavía ningún partido como local. Y su pabellón tenía fama de ser una cancha caliente, con un público muy pegado a los banquillos que animaba con gran forofismo. No era una empresa sencilla la que le tocaba al Obra de Gil, López Cid, Bernárdez, Powell, Quino Salvo, Boni y compañía aquel domingo de noviembre.

Quino Salvo, en la temporada 76-77
Nada más empezar el partido el Obra se puso por delante y cogió rápidamente una cómoda ventaja. En el descanso el marcador reflejaba un 27-47 que dejaba a las claras el dominio del equipo compostelano. Las cosas tampoco cambiaron en la segunda mitad hasta que, con 32 minutos y 7 segundos transcurridos, se rompió el aro de una de las canastas del pabellón. Se supone que alguno de los jugadores machacó con tal virulencia que destrozó el aro. En ese momento mandaba el Obra por 54-68, y como el pabellón carecía de aro de repuesto no hubo más remedio que suspender el partido.

Lo que puede parecer un hecho intrascendente en ese momento fue el centro de una curiosa polémica. Porque el acta arbitral reflejó que el aro lo había roto un jugador del Obradoiro, mientras la prensa santiaguesa aseguraba lo contrario: que había sido el jugador extranjero del equipo malagueño quien se había cargado la maltrecha canasta.

Recorte de El Correo Gallego el día siguiente del partido
El enfado fue a más en el club compostelano cuando la prensa madrileña publicó días después unas declaraciones del entrenador malagueño en las que volvía a acusar a un integrante de la plantilla del Obradoiro de haber perpetrado la polémica acción. Y claro, no había cámaras de televisión que sacasen de dudas. "No le debió de sentar nada bien que en el momento de suspenderse el partido el Obradoiro fuese de una forma tan clara por delante en el marcador", le dedicó El Correo Gallego al coach andaluz.

Sea como fuere, lo más insólito de esta historia es que la Federación Española de Baloncesto no fue especialmente ágil a la hora de tomar una decisión. Finalmente ordenó jugar el tiempo que faltaba del partido, lo que obligó al Obradoiro a buscar una solución lo menos gravosa posible teniendo en cuenta lo surrealista de la situación: tendría que ir a la otra punta de España a jugar un partido de 7 minutos y 53 segundos.

Un partido del Obra en esa temporada
(Foto decida por Tonecho)
LA SOLUCIÓN

¿Cómo se solucionó el entuerto? Resulta que tres meses después de la desfeita de Miraflores, el Obradoiro tenía que visitar la cancha del Mataró el domingo 20 de febrero. Así que, una vez disputado ese partido, la expedición santiaguesa -liderada por José Manuel Couceiro- tomó rumbo al sur y se dirigió a Málaga para disputar ese mismo martes el encuentro suspendido y a continuación regresar a Santiago.

Lo que puede parecer una odisea se recuerda ahora con diversión, porque la plantilla y el cuerpo técnico del Obra se alojó durante esos días en un hotel de Torremolinos, y todos ellos disfrutaron de unas minivacaciones lejos del invierno compostelano. "Fueron tres días de puta madre, lo único que falló es que hubo que jugar el partido", me cuenta entre risas Julio Bernárdez, uno de los juniors del Obra aquella temporada. Han pasado casi 40 años pero Julio no olvida los intentos de entrenamientos físicos en el jardín del hotel, con los jugadores mezclados entre turistas de distintas nacionalidades.

Pero faltaba la guinda del pastel. Porque en el hotel de Torremolinos apareció nada menos que Tonecho Lorenzo. ¿Y qué se le perdía en la Costa del Sol? Pues resulta que esa temporada 76-77 Tonecho estuvo cumpliendo el servicio militar en Melilla, al tiempo que lideraba un equipo en la ciudad autónoma, los Regulares de Melilla. Y aprovechando la proximidad, se acercó a Torremolinos para hacer piña con los que habían sido sus compañeros hasta ese año. Sobra decir que esa temporada Tonecho se hartó de meter puntos en el grupo en el que estaban los Regulares de Melilla. A Tonecho no le he comentado nada de esta historia para que sea una sorpresa. ¿Se acordará? Seguro que sí.

¿Y EL PARTIDO?

¿Y qué pasó con el partido? Pues que se jugaron los escasos 8 minutos y que ganó el Obradoiro (81-76). Uno de los encuentros más largos de la historia del club concluyó ese 22 de febrero con victoria para el equipo compostelano. Se prolongó más de la cuenta, nada menos que 100 días, pero lo importante es que -pese a todo- el Obra regresó a Santiago con el sabor de la victoria. Y con la piel un poco más bronceada, claro...

miércoles, 19 de febrero de 2014

Un 19 de febrero como hoy, pero de 1989, la prensa contaba la victoria del Obradoiro in extremis (75-76) en la cancha de un rival directo por la permanencia, el Santa Coloma. El triunfo obradoirista se logró gracias a un triple en el último segundo y dejó con la boca abierta a la afición rival, que no se creía cómo habían perdido un partido que tenían ganado. Era la temporada 88-89 en la Primera B.

Modrego era el base titular del Obra 1988-89
(Foto: Cedida por Tonecho Lorenzo)
El panorama pintaba negro para el Obra. A falta de cuatro minutos para el término del partido el Santa Coloma dominaba por 9 puntos (73-64) y dos de los principales jugadores santiagueses estaban eliminados por faltas personales (Levy Middlebrooks y Popocho Modrego). Pero nadie contaba con la reacción final y con el triple decisivo de Montero.

El resto de puntos los consiguieron Middlebrooks (23), Miki Abarca (12), Modrego (10), Cadahía (10), Baeza (9), Subías (5) y Muñoz (4). Una victoria decisiva que condenó al equipo catalán y que dio aire al Obradoiro en una temporada muy complicada en la Primera B, pero que terminó mucho mejor de lo que había empezado.

martes, 18 de febrero de 2014

Un 18 de febrero como hoy, pero de 1973, el Obradoiro vencía en el pabellón del Campus Universitario al OAR de Ferrol (68-58) y se consolidaba en la parte alta de la clasificación. Transcurría la jornada 18 en el grupo 1 de la Tercera División y hasta ese momento el Obra contabilizaba 16 victorias y una sola derrota. La temporada estaba siendo excepcional.

Fotaza del Obra allá por 1973 en el viejo pabellón del Campus
(Foto: Tonecho Lorenzo)
En aquel partido se enfrentaron el Club Universitario Obradoiro (ese era el nombre oficial aquella temporada) y el OAR Pan Piana, ya que el club ferrolano incorporaba en su denominación el nombre de una casa comercial muy conocida en la ciudad departamental. La victoria cayó del lado santiagués, que en la ida jugada en Ferrol el día de Todos los Santos había vencido por un solo punto (54-55).

La temporada transcurría muy bien con Vitolo en el banquillo y terminó todavía mejor: con el primer ascenso de categoría en la historia del Obradoiro. Pero eso toca contarlo otro día.

domingo, 16 de febrero de 2014

Un 16 de febrero, pero de 1975, el Obradoiro recibía en el Pabellón de Sar al Vegasa de San Sebastián en una nueva jornada del grupo A de la Segunda División. El partido tuvo poca historia y el Obra de Tonecho, López Cid, Pirulo, Caso, Dave y compañía despachó fácilmente al equipo donostiarra (94-66), con el que ya había coincidido en la fase de ascenso celebrada en 1973.

Un lance del encuentro Obradoiro-Vegasa, en 1975
(Foto: Cedida por Tonecho Lorenzo)
Con esta victoria, el Obra se consolidaba en la zona intermedia de la clasificación, lejos de los últimos clasificados pero lejos también de los dos equipos punteros aquella temporada. Tanto el líder en ese momento (La Casera) como el segundo clasificado (Breogán) compartían ciudad.

El Vegasa es uno de los 15 equipos vascos a los que se ha enfrentado el Obradoiro en sus más de 40 años historia. Curiosamente, durante esa temporada 1974-75 al Obra también le tocó jugar contra otro equipo de la misma provincia, el Don Bosco. A partir de ese año la Segunda División pasó a contar con un único grupo en toda España, lo que elevó el nivel y la dureza de la competición.

sábado, 15 de febrero de 2014

Un 15 de febrero como hoy, pero de 1986, el Obradoiro perdía con claridad en uno de sus territorios malditos a lo largo de su historia: Bilbao. El Obra se había colado en el grupo de ascenso a la ACB y estaba realizando una temporada muy meritoria teniendo en cuenta que era un recién ascendido a la Primera B, pero ese día todo salió del revés y el resultado no deja lugar a dudas: 105-69 a favor del Caja Bilbao. Y con un protagonista: Joe Kopicki.

Dos imágenes de Joe Kopicki
(Foto: Deia)
El pivot norteamericano del Caja Bilbao consiguió aquel día 32 puntos y no pudo ser parado por la defensa obradoirista. Lo de Kopicki es otra muestra más del nivel que había aquellos años en la actual LEB. Este jugador había militado la temporada anterior en la Benetton de Treviso, y dos años antes formaba parte del roster de los Denver Nuggets. Posteriormente se convirtió en todo un emblema del basket bilbaíno, aunque también jugó un año en Joventut.

Volviendo a lo sucedido el 15 de febrero de 1986, poco pudo hacer el Obradoiro ante el vendaval vasco y los 28 puntos de Bill Collins resultaron más que insuficientes. El resto de la anotación del Obra aquel día se repartió entre Ricardo Aldrey (2), Mario Iglesias (8), Abalde (6), Juane (13), Calvelo (2), De la Concepción (3) y Lete (7).

Caja Bilbao de la temporada 1991-92, último rival
del Obra antes de la travesía por el desierto
(Foto: Bujacocesto)
En unos meses el Obradoiro tendrá oportunidad de romper el gafe de Bilbao, porque muy pocos recuerdos agradables tiene el obradoirismo de los viajes a esta ciudad. Dos ejemplos: en Bilbao cosechó el Obradoiro la peor derrota de su historia en ACB (el vergonzoso 98-58 de la temporada 2009-10), y en Bilbao jugó el equipo santiagués su último partido (gracias, Mirón) en competición profesional antes del inicio de la travesía por el desierto. Algún día habrá que romper esa maldición!

viernes, 14 de febrero de 2014

Un 14 de febrero como hoy, pero de 1987, Santiago se vio afectado por una ciclogénesis explosiva de potencia similar a las que estas últimas semanas se han cebado con Galicia. Pero su nombre no era Stephanie ni Ulla sino Santa Coloma, y centró su actividad en el viejo pabellón de Sar. Porque ese día el equipo catalán fue un auténtico tornado que desarboló por completo al Feiraco Obradoiro y se acabó llevando la victoria con claridad.

Collins, en un partido esa temporada 86-87
El resultado final (82-98) evidencia que el Santa Coloma tuvo un gran día y que al Obra le salieron pocas cosas. Los catalanes dominaron desde el principio, se fueron al descanso con ventaja de 10 puntos (35-45) y llegaron a dominar por casi 20 puntos. Los 26 puntos de Mario Iglesias, los 19 de Bill Collins o los 10 de Ricardo Aldrey fueron insuficientes. Como se dice ahora, no hubo chance.

El jugador que más brilló ese día fue el visitante Devin Durrant, un alero de 2 metros que aterrizó en Santa Coloma tras haber jugado en los Pacers y en los Suns. Durrant fue un segunda ronda del Draft del 84 pero que no encajó en la NBA y tras unos meses sin jugar recaló en el equipo catalán. Posteriormente estuvo en Guadalajara y en Italia. Lo cierto es que ese día el Obra lo sufrió en sus carnes: 39 puntos. Como anécdota, en medio de la universidad se marchó dos años de misionero, emulando lo que unas décadas después hizo el madridista Jaycee Carroll.

Durrant es el jugador blanco que está sentado
(Foto: Pepe Peinado)
Y más allá de los jugadores, otro conocido que también estuvo ese día de San Valentín de 1987 en Sar fue el árbitro Juan Luis Redondo. Muy poco después ascendió a ACB, en la temporada 1988-89.

jueves, 13 de febrero de 2014

Un 13 de febrero como hoy, pero de 1982, el Obradoiro lograba una importante victoria frente al equipo catalán del Montgat (102-85) y caminaba con paso firme hacia el ascenso a la actual ACB. Era la jornada 16 de la temporada 1981-82, era Año Santo en Compostela y el Obra seguía haciendo méritos para conseguir lo que nunca había alcanzado: la élite del basket español.

Jugadores del Obradoiro 81-82, tras ganar un partido en Sar
El partido fue dominado de principio a fin por el Obra, que con esa victoria se mantenía en la tercera posición de la clasificación, lo que daba billete directo a la Primera División. Solo en la segunda parte se logró acercar en el marcador el Montgat, pero los santiagueses pusieron una marcha más y todo quedó arreglado.

Entre la pareja Mario Iglesias-José Antonio Gil anotaron 55 puntos, que se unieron a la aportación de Lomas (10), Balagué (10), Arturo Corts (4), Modrego (7), Vallejo (4), Montero (2), Alberto Abalde (10) y Manolo Vidal. Con Julio Bernárdez y Pepe Casal en el banquillo.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Un 12 de febrero como hoy, pero de hace dos años, el Obradoiro lograba una importantísima victoria (89-87) frente al Baskonia (esa temporada compitió como Caja Laboral) en su lucha por alcanzar la histórica permanencia en ACB. Fue uno de esos partidos que no se olvidan por todo lo que sucedió en la pista, y porque además fue el encuentro en el que Bernard Hopkins consiguió superar la barrera de los 6.000 puntos.

Hopkins consiguió con este tiro libre su punto 6.000 en ACB
(Foto: Fruqui)
Era la jornada 20. El partido tuvo que todo: muchísima emoción, una prórroga tras una canasta fuera de tiempo de Lasme y unos segundos finales de infarto. A falta de 6 segundos para el final del tiempo extra y con empate en el marcador, Hopkins anotó dos tiros libres y dejaba la última posesión para los vitorianos. El triple decisivo se lo jugó Brad Oleson. Lo que no esperaba era el tapón de Alberto Corbacho. El instante lo captó magistralmente Fruqui.

El tapón de Corbacho a Oleson en el último segundo del partido
(Foto: Fruqui)
La victoria supuso un subidón enorme para el obradoirismo tras un mes de enero en el que se habían encadenado 4 derrotas consecutivas en Sar. El Multiusos pasó a ser un fortín y el Obra acabó logrando la permanencia. Y, de paso, Bernardo Hopkins agrandó su leyenda como uno de los jugadores más emblemáticos de la historia de la ACB.

El partido lo podeis revivir gracias al fenomenal blog de Mirón. Merece la pena!

martes, 11 de febrero de 2014

Un 11 de febrero como hoy, pero de 1989, el Obradoiro conseguía ante el Tenerife Sur su tercera victoria consecutiva (84-72) tras un partido muy igualado en el que los canarios llegaron al descanso por delante en el mercador. Pero el Obra reaccionó en la segunda parte y, de la mano de Levy Middlebrooks (29 puntos y 10 rebotes) se acabó llevando una importante victoria. También pasaron de los 10 puntos Miki Abarca, Popocho Modrego y Valentín Baeza.

Middlebrooks, en su época universitaria
El Obra empezaba a carburar tras un inicio de temporada muy difícil, marcado por las prisas y por la obligación de confeccionar una plantilla muy joven en un espacio de tiempo demasiado corto. Pese a todo, al final se acabaría logrando el objetivo de la permanencia.

Como curiosidad, en el equipo tinerfeño militó durante esa temporada 1988-89 un jugador que desarrolló buena parte de su carrera deportiva en Santiago: Paco Dosaula. En este partido consiguió siete puntos. Y unos meses después, Dosaula (que ya había estado en Obradoiro entre 1986 y 1988) retornaba a Santiago para formar parte de aquel Obra que se quedó a una ronda de ascender a la ACB.

domingo, 9 de febrero de 2014

Un 9 de febrero como hoy, pero de 1986, el Obradoiro perdía en las islas Canarias frente a un equipo histórico del archipiélago, el Náutico de Tenerife. El Obra tuvo la última posesión para llevarse el partido pero la bola no entró, y la victoria acabó siendo para el equipo tinerfeño (70-69). Las islas afortunadas casi nunca han sido plaza propicia para el Obradoiro, con pocas excepciones como la victoria de la pasada temporada con el triple final de Ben Dewar. Lo habitual allí es el naufragio.

Plantilla del Náutico 1980-81, con dos jugadores que después
pasaron por el Obra (Foto extraída del blog de Felipe Coello)
En las últimas décadas el baloncesto canario se ha asociado a tres equipos: el CB Gran Canaria-Claret, (actual Herbalife), el CB Canarias (hoy denominado Iberostar Tenerife) y el Tenerife CB, que también estuvo varios años en ACB. Pero fuera del archipiélago apenas se conoce la historia del Náutico de Tenerife, un club que llegó a militar en Primera División durante 11 temporadas en la década de los 60, 70 y 80. Un histórico del basket español.

Curiosamente, el partido que jugó el Obradoiro tal día como hoy hace 28 años fue el último que disputó contra el Náutico de Tenerife en tierras canarias. Al término de esa temporada 1985-86 el Náutico renunció a su plaza en Primera B y volvió a categorías de base. Nunca ha vuelto a jugar en competiciones profesionales, aunque en la actualidad es líder del grupo B de la EBA. ¿Volverán los grandes tiempos del Náutico?

sábado, 8 de febrero de 2014

"La mejor gente del mundo está en Ferrol. Echo de menos a esta gente, aquí el baloncesto era increible, lo máximo". Palabras de Nate Davis, leyenda viva del baloncesto español, durante un reportaje emitido recientemente por Televisión de Galicia con motivo de la presencia de Nate en España para la grabación de un especial de Informe Robinson. Ferrol sigue ocupando el principal lugar en el corazón y en la memoria de un personaje pionero y único. Admirado por lo que hizo y querido por lo que padeció, por esa triste historia personal que le ha marcado su vida y de la que, a día de hoy, no se ha recuperado del todo. Es guardia de seguridad en una urbanización y acude de vez en cuando a ver a los Atlanta Hawks. El basket sigue ahí y Galicia también.

Nate, en el homenaje que recibió en Ferrol
(Foto: Blog de Basket)
Pero dentro de ese universo en el que casi todos los planetas y estrellas giran alrededor del OAR... ¿Hay sitio para el Obradoiro, por pequeño que sea? La experiencia en Santiago de Nate Davis no es comparable a la de Ferrol. Se reduce a 12 partidos, suficientes para ostentar el récord de anotación del Obra en la élite (41 puntos ante el actual Laboral Kutxa) y para dejar grabadas algunas jugadas en las retinas de las personas que ya acudían al viejo pabellón de Sar en los últimos meses de 1982. Pero solo 12 partidos. ¿Se acuerda Nate de su paso por Compostela? Y lo más importante... ¿Es un buen recuerdo, o ha querido borrarlo como tantos otros momentos ingratos de su vida?

Gracias a los compañeros de Informe Robinson resulta posible despejar esa incógnita. Él mismo accede a recuperar para la memoria aquellos meses en los que fue obradoirista. “[Aterrizar en Santiago] fue muy especial porque era un cambio en mi vida, un paso muy importante; igualmente recuerdo con cariño a los compañeros, gente muy luchadora”, asegura aquel jugador que Mario Pesquera definió como “El extraterrestre”. Le preguntamos por su papel en el Obra, por aquellos 12 partidos. No saca pecho pese a sus exhibiciones. “Meter puntos era la responsabilidad que tenía como profesional, como jugador referencia del equipo”, subraya un hombre que todavía recuerda los dos emblemas de la ciudad: la catedral -es una persona profundamente religiosa- y la lluvia.

Nate Davis con el OAR. El otro americano (con el 4) es Bill Collins
(Foto: Diario de Ferrol)
Nathan Davis debutó con el Obradoiro el 14 de noviembre de 1982 en Manresa, pocos días después de que el jugador franquicia del equipo, Chuck Verderber, se rompiese el tendón de aquiles y ya de paso las esperanzas obradoiristas de tener una temporada tranquila y sin sobresaltos. Su último partido lo jugó en Madrid apenas dos meses después, el 23 de enero. 11 derrotas y solo una victoria, la conseguida en Sar frente a su exequipo (Miñón Valladolid) a principios de año. Una docena de encuentros, una media de 26,7 puntos por partido y algunas jugadas de esas que sobreviven intactas en la memoria aunque hayan pasado más de 30 años.

En el artículo de este blog sobre el paso de Nate Davis por el Obradoiro se hace mención a lo que sucedió en el legendario Obra-Real Madrid de enero del 83, primera visita en partido oficial de la escuadra madrileña a Compostela. Incluido aquel mate cuando el Madrid ganaba de veintetantos y el ánimo de la afición santiaguesa estaba por los suelos. Como contamos en el anterior artículo, un aficionado que lo vio en directo, Ricardo Canosa, lo describía así: “Coge el balón a ocho metros de canasta, se echa a correr, tira el balón contra la tabla, pega un chimpo de la ostia y hace un mate estratosférico. Todos sabíamos que era ilegal y Nate también, por supuesto, pero saltamos todos de nuestros asientos tras haber visto aquello y salimos de allí con una sonrisa en la boca a pesar de la que nos había caído. Ellos pudieron ganar de 30 pero no pudieron parar la mejor jugada del partido”.

Nate, en su época del Obradoiro, el día de su debut
(Foto: Cedida por Tonecho Lorenzo)
Esa jugada tampoco la olvida Abel Amón, uno de los compañeros de Nate Davis en aquel Obradoiro 82-83. Puntualiza que no fue uno sino varios los mates que Nate se sacó de la manga aquella jornada frente a Romay y compañía. Pero incide en el más famoso de todos, el que hizo “que todo el público y el banquillo merengue se pusiese en pie”. Y Abel también engrandece su hazaña contra Baskonia, porque aquellos 41 puntos “hubieran sido 50 de haber triples”. La línea de tres todavía no se había pintado en las canchas de basket españolas cuando Nate Davis jugó con el Obradoiro.

SIN RENCOR

Que Nate Davis guardase un recuerdo no demasiado grato de su estancia en Santiago era una opción factible si se analiza en su conjunto su paso por el Obra. No duró más de dos meses, y el jugador acabó haciendo las maletas a Estados Unidos cansado de unos impagos que mermaron notablemente el rendimiento de toda la plantilla. Además, también tuvo que vivir el adiós inesperado del entrenador (el yugoslavo Todor Lazic) y el agravamiento de los problemas de salud de su mujer.

Pero en sus respuestas no hay un ápice de rencor. “Cada lugar donde he jugado ha sido muy especial, me ha formado y he aprendido mucho”, reconoce. Incluso guarda un buen recuerdo de la que fue, efímeramente, su casa durante unas semanas. “Me encantaba el pabellón del Obradoiro”, nos cuenta Nate de ese viejo espacio deportivo que hoy ya no existe y sobre el cual se construyó el Multiusos Fontes do Sar. Aunque aquí también hay sitio para una anécdota, porque el primer partido (no oficial) que disputó con el Obradoiro tuvo lugar en el pabellón universitario del Campus, en un partido amistoso jugado contra el Peleteiro, como también nos recuerda Abel Amón.

Durante la presentación de Informe Robinson
Lo cierto es que quizás sea osado mitificar el paso de Nate Davis por Santiago dentro de su trayectoria deportiva. Aunque tampoco parece descabellado llegar a la conclusión de que aquellos meses supusieron para él un punto de inflexión en su carrera. Hubo un antes: su estancia en Askatuak y sobre todo en Valladolid, con aquel mítico partido de los 28 puntos jugando con la mano rota. Y hubo un después, el que le convirtió en leyenda del baloncesto y de las calles ferrolanas. Y en el medio, Santiago. ¿Volvió a sentirse jugador? “Siempre me sentí jugador, siempre creí en mí; y sabía que solo tenía que tener fe y trabajar cada día, tenía el apoyo de mi familia”.

Además de no dejar sitio para el rencor, incluso tiene un hueco para celebrar a su manera que el Obradoiro haya retornado a la ACB tras casi dos décadas de penurias e injusticias. Se alegra por el club, porque “la vida a veces conlleva luchar mucho”. Pero sospecho que se alegra sobre todo por Galicia, porque esta tierra “debe tener equipos en la alta competición, es un lugar de baloncesto”. Son las paradojas: Nate vivió un Obradoiro roto y un OAR en la cumbre. Hoy los papeles se han intercambiado, aunque por unos días Ferrol ha recuperado los momentos de gloria que Nate Davis protagonizó en la ciudad departamental. Esos momentos que ninguna ciudad debe perder.

(Artículo publicado en el número 3 de la revista SCQ Basket)

viernes, 7 de febrero de 2014

Un 7 de febrero como hoy, pero en 1987, el Obradoiro recibió en Burgos una buena chaqueta por parte del equipo castellano. El Obra acudía a la capital burgalesa como segundo clasificado del grupo impar de la Primera B, pero el Tizona acabó imponiéndose claramente (91-73). Vamos, nos cayó la del pulpo. No siempre se pueden contar grandes victorias!

Bill Collins, el más destacado aquel partido, en un partido
contra Cajamadrid (Foto: Cedida por Tonecho Lorenzo)
Parece ser que el partido no tuvo demasiada historia y que, según el corresponsal, el Obra fue incapaz de romper "la defensa de asignación" planteada por el Tizona. Bill Collins (24 puntos) fue el más destacado en un partido en el que también participaron Aldrey, Wallace, Calvelo, Juane, Julio Torres, Lete, Mario Iglesias y Jiménez. De todas formas, el objetivo de meterse en la fase B-1 ya estaba cumplido y la temporada iba sobre ruedas.

Curiosamente, ese Tizona de Burgos no tiene nada que ver con el actual Tizona que compite en la LEB. Aquel club desapareció -como tantos otros- por problemas económicos. Más adelante surgió el CB Atapuerca, que es el que se enfrentó al Obradoiro en la fase de ascenso de la temporada 2010-11. Y ahora el Atapuerca se ha reconvertido, otra vez, en el Tizona.

jueves, 6 de febrero de 2014

Un 6 de febrero como hoy, pero de 1982, el Obradoiro conseguía una importante victoria en Navarra frente al Universitario de Pamplona (85-100). Transcurría la jornada 15 de la Primera B, y el Obra llegaba a la capital navarra con un balance fantástico de 10 victorias y 4 derrotas. La temporada estaba siendo espectacular, con un Obra situado desde el principio en puestos de ascenso pese a que la temporada anterior había conseguido la permanencia con mucho esfuerzo.
El Obradoiro de la temporada 81-82, en el viejo Sar
(Foto: cedida por Tonecho Lorenzo)
Esa victoria en Pamplona sirvió para apuntalar al Obradoiro en la parte alta de la Primera B, de la cual ya no saldría hasta el final de la temporada y que significó el histórico ascenso a la actual ACB en la pista del Mataró. Era 1982, que por cierto fue Año Santo en Compostela.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Un 5 de febrero como hoy, pero de 2012, el Obradoiro consiguió en Málaga una de las victorias más importantes en su breve (pero intenso) recorrido en la ACB. No fue probablemente el triunfo más brillante del Obra en los últimos años, ni el de mayor diferencia. Pero sí tuvo un efecto decisivo sobre la plantilla y sobre la afición, ya que sirvió para cortar una racha de derrotas y para iniciar una trayectoria ascendente que se culminó con la permanencia en ACB. Una permanencia que el Obra nunca había logrado.

Deron Washington, machacando el aro del Unicaja
(Foto: ACB)
 El equipo santiagués llegó a Málaga en aquella jornada 19 tras encadenar seis derrotas consecutivas. Durante los últimos días había rumores con fuerza sobre cambios en la plantilla. Incluso se habló de la llegada inminente de fichajes, como Songaila. Y por encima tocaba visitar a domicilio a un equipo de Euroliga. El panorama era poco halagüeño para un Obradoiro que, conviene no olvidarlo, llegaba a la Costa del Sol con un balance de 4-14, en antepenúltimo lugar y empatado a victorias con el último (Valladolid) y el penúltimo (Murcia).

Lo que pocos esperaban es que Obradoiro ganase ese partido. Lo hizo con cierta solvencia, por una diferencia de 15 puntos (54-69) y dejando a Unicaja en una puntuación pocas veces vista como local en el Martín Carpena. Con un Corbacho especialmente entonado (4/9 en T3, 17 puntos), pero con una gran actuación de todo el equipo: 11 rebotes de Lasme, 10 de Kendall, 10 asistencias de Milt Palacio, un tapón imposible de Deron Washington, la aportación decisiva de Oriol, Hopkins o un Ebi Ere al que le dio un soponcio en pleno partido...

Moncho, dando instrucciones en aquel partido
(Foto: ACB)
Pero lo más importante es que esa victoria supuso un punto de inflexión en esa temporada. A partir de ese partido las cosas cambiaron: la plantilla dio un paso adelante, la afición -que nunca había dado la espalda- comenzó a creer que esos jugadores y ese cuerpo técnico podían conseguir el objetivo final, y llegaron los frutos. Una segunda vuelta de play-off (con 9 victorias) y la histórica permanencia conseguida en Sar. Momentos recientes pero igualmente inolvidables para el obradoirismo.

martes, 4 de febrero de 2014

Un 4 de febrero como hoy, pero de 1973, el Obradoiro vencía con claridad al Ademar Maristas de Vigo en el pabellón del Gimnasio Universitario. Lo que hoy parece imposible sí sucedía en aquella época: el Obra consiguió doblar en el marcador a su rival al término del partido: 74-37.


El Obradoiro entrenado por Vitolo y con jugadores como Tonecho, Caldas, Rafa Reparaz u Owi Cameron afrontaba la tercera temporada consecutiva en el grupo gallego de la Tercera División. Las dos anteriores habían sido muy buenas, pero a la tercera iba a ser la vencida, ya que llegaría un merecido (e histórico) ascenso de categoría. Pero eso ya lo contaremos más adelante.

lunes, 3 de febrero de 2014

Un 3 de febrero como hoy, pero de 1990, el Obradoiro conseguía una importante victoria in extremis en Gijón al vencer al Lagisa por 87-88. Transcurría la jornada 20 de la temporada 1989-90 en Primera B y gracias a esa victoria el Obra ascendía hasta la quinta posición de la clasificación.

El Obradoiro 1989-90, entrenado por Pirulo
Según la crónica, el partido se decidió en los minutos finales del partido. El equipo asturiano mandó en el marcador durante la segunda parte del encuentro pero un parcial final de 9-0 permitió al Obra darle la vuelta al marcador y traerse la victoria para Santiago.

Además de los 20 puntos y 12 rebotes del jugador franquicia, Victor Anger, en el partido también fue clave la aportación de otros dos jugadores: José Luis Criado (23 puntos) y Paco Dosaula (15 pt). También jugaron aquel día los hermanos Solsona, Collins, Baeza, Popocho Modrego y Uzal.

domingo, 2 de febrero de 2014

Un 2 de febrero como hoy, pero de 1975, el Obradoiro vencía con autoridad en el viejo Sar al Universitario de Oviedo por un claro 86-65. Era la segunda temporada del Obra en Segunda División (después reconvertida en Primera B) y las cosas marchaban bien, con un Obra colocado en la zona templada de la clasificación.

El Obradoiro, en la temporada
(Foto: Cedida por Tonecho Lorenzo)
Aquella fue la temporada en la que el Obra contó con su primer jugador norteamericano, Dave Stoczynski. También habían llegado al equipo refuerzos nacionales, como López Cid, Pirulo o Caso. En el banquillo estaba Alfonso Rivera, que acabó saliendo a hombros de Sar tras ganar el último y decisivo partido a La Casera de Lugo.

sábado, 1 de febrero de 2014

Un 1 de febrero, pero de 1981, el Obradoiro acabó perdiendo contra el Patronato Bilbao en tierras vascas por un ajustado 88-81. Era la jornada 16 de la Primera B. Hasta aquí, nada lejos de lo normal. Lo peculiar viene cuando observamos el titular de la crónica de El Mundo Deportivo: "Obradoiro, todo en contra". ¿A qué viene eso? ¿Un mal de ojo? ¿Una indigestión previa al partido? Pues no! La razón está en que el Obradoiro acabó con solo 3 jugadores en pista.

Plantilla del Obradoiro 1980-81
(Foto: Charlas bajo la canasta, de Luis Alberto Rey Lama)
A lo largo de la segunda mitad los jugadores del Obra se fueron cargando de faltas personales y abandonando la pista. El primero en ser eliminado fue Manolo Vidal (minuto 28). A continuación siguieron su mismo camino Eduardo Echarri (m.32), Mario Iglesias (m.34), Julio Bernárdez (m.37) y García (m.38). Se quedaron en pista los otros tres solitarios: Cobelo, Alonso y Boni Rodríguez.

Le he preguntado a algunos protagonistas por lo que pasó en Bilbao aquel 1 de febrero. Eduardo Echarri no se acuerda de aquel partido. Y Manolo Vidal reconoce que lo recuerda "vagamente", aunque nos cuenta algo que refleja lo mucho que ha cambiado el basket en las últimas décadas. "Era habitual que allí los arbitrajes fueran bastante caseros y que pitasen muchas faltas; de hecho el quedar con 3 jugadores también me ocurrió allí con el Peleteiro", explica.

Cobelo, Bernárdez y (abajo) Mario Iglesias
(Foto: Charlas bajo la canasta, de Luis Alberto Rey Lama)
Aunque parezca increible, el Obradoiro peleó el partido pese a acabar sobre el parqué bilbaíno con 3 jugadores frente a los 5 del rival. "Tuvimos opciones de ganar hasta el final", recuerda Manolo Vidal. Y la crónica lo confirmó con estas palabras: "Con solo tres jugadores contaría el Obradoiro para hacer frente los últimos minutos, y dicho sea de paso, lo hizo muy dignamente dada la situación". Pero el Patronato de Davalillo y Mikel Cuadra se llevó la victoria.