viernes, 23 de mayo de 2014

De los cientos de partidos que ha jugado el Obradoiro en sus casi 44 años de historia, el más importante comenzó un 23 de mayo como hoy, pero de 1990. Y no se jugó en una pista de baloncesto sino en los despachos y en los tribunales, el lugar en el que la Justicia reina. Fue por supuesto el partido más largo que ha jugado el Obra, porque duró casi dos décadas. Y sin duda alguna ha sido el que ha convertido al Obradoiro CAB en un club único.
La directiva del Obradoiro, con la histórica sentencia de 2007
(Foto: Transgrediendo)
¿Qué pasó el 23 de mayo de 1990? Pues que comenzó la batalla judicial más prolongada de la historia del deporte español. Fueron 17 años de pleitos y sinsabores hasta que el Obradoiro consiguió la última victoria.

Ese 23 de mayo de 1990 se produjo el primer revés judicial. Ese día se dictó la resolución del Comité Nacional de Competición en la que la Federación Español de Baloncesto (FEB) rechazaba la reclamación del Obradoiro por alineación indebida del Juver Murcia en el famoso play-off de ascenso a la ACB. Esa eliminatoria estaba muy fresca, ya que el tercer partido se había jugado solo cuatro días antes. Y tras esa resolución llegaron en las siguientes semanas otras en la misma dirección: tanto el Comité Nacional de Apelación de la FEB como el Comité Superior de Disciplina Deportiva le dieron la razón a la Federación.

Imagen del Obra-Juver en 1990
(Foto: Diario Vasco)
Lo fácil en estos casos hubiese sido tirar la toalla. El Obradoiro no lo hizo y decidió lanzarse a por todas. No se rindió a la desilusión de tener que esperar años y años por algo que parecía imposible.

Ese tesón tuvo su recompensa en forma de históricas sentencias a favor del Obra. La primera fue en 1992, cuando un Juzgado de lo Penal de Murcia reconoció que el Juver Murcia había utilizado dos extranjeros cuando solo podía usar uno, ya que condenaba por falsedad documental a Esteban Pérez. En septiembre de 1994, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) declaró ganador del play-off al Obradoiro. El Tribunal Supremo lo confirmó en 2002. En julio de 2003 se suspendió la ACB hasta que se admitiese al Obra. Y finalmente, el 12 de septiembre de 2007, el Tribunal Supremo sentenció que la ACB tenía que admitir al Obradoiro y, además, hacerlo con las mismas condiciones que en el verano de 1990.

Cuatro sentencias (hubo más) que le dieron la razón a David frente a Golliat. Habían pasado 17 años, pero el Obradoiro había vencido.

Laíño, Amor, Docobo, Mato y Couceiro, en el verano de 2003
(Foto: El Correo Gallego)
Estas líneas no pretenden ser un análisis jurídico de lo que sucedió durante todos esos años, y probablemente tendrán errores. La única pretensión de esta entrada es hacer un modestísimo homenaje a todas aquellas personas que acompañaron al Obra durante esa travesía por el desierto. Con el riesgo de olvidar a alguien por el camino, toca citar a los presidentes Ghaleb Jaber, Antonio Besada y Carlos Recouso, este último fallecido en 2010. A los abogados Alejandro Otero y los hermanos Antonio y Argimiro Vázquez Guillén. A los directivos (José Manuel Couceiro, Javier Laíño, Pepe Martínez, Carlos Iglesias, Santiago Amor...). A los socios que siguieron ayudando al club.

Y, por supuesto, a dos personas decisivas en toda historia: José Ángel Docobo y José Ramón Mato. Ambos cogieron el Obradoiro en el verano de 1992 cuando estaba a punto de ser entregado a la Federación (lo que hubiese supuesto la desaparición del club) y lo mantuvieron vivo.

Por todos ellos el Obradoiro está vivo y en unos meses iniciará su 4ª temporada consecutiva en ACB. Y va camino de cumplir sus 44 años de historia. Gracias!

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