domingo, 11 de mayo de 2014

Un 11 de mayo como hoy, hace un año, el Obradoiro conseguía una victoria en Valladolid que le permitió lograr varias cosas. La primera, su récord de anotación en ACB como visitante (93 puntos). La segunda, un triunfo que nos acercó al soñado play-off por el título. Y de paso el Obra rompió un maleficio que le perseguía desde hacía mucho tiempo, porque Valladolid nunca ha sido una plaza propicia para los intereses obradoiristas.
Los jugadores, celebrando el triunfo
(Foto: Fruqui)
El partido en sí no tuvo demasiada historia. El Obra salió en modo arrollador (10-26 en el primer cuarto) y mantuvo esa ventaja durante el resto del partido. No se levantó el pie del acelerador y la victoria viajó de vuelta a Compostela. Cuatro jugadores pasaron de los 10 puntos, con mención especial para Salah Mejri (brutal con 15 rebotes en 19 minutos), Corbacho (5/11 en T3), Hummel y Kendall (15 y 13 puntos, respectivamente). 

La afición se desplazó de nuevo en masa a Valladolid
(Foto: Fruqui)
El resultado final (79-93) supuso un récord histórico para el Obradoiro. Fue (y sigue siendo) su anotación más alta como visitante en la ACB. Curiosamente, en la primera temporada en la élite sí se superó esa cifra, con los 95 puntos que el Obra consiguió en Badalona frente al Cotonificio. De ese partido ya hemos hablado en alguna ocasión porque fue una de las exhibiciones de Nate Davis con la camiseta del Obradoiro (39 puntos).

La afición se desplazó de nuevo en masa a Valladolid
(Foto: Fruqui)
Y la afición. La temporada anterior el Obra había sufrido un varapalo muy fuerte en Pucela, con una derrota frente a un Valladolid ya descendido. La afición se desplazó en masa y el equipo falló. Pero el 11 de mayo de 2013 una parte de la historia se repitió (el desplazamiento en masa de la gente del Obra). Lo que no se repitió, afortunadamente, fue el resultado. La afición nunca falla.
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