sábado, 28 de junio de 2014

Pocos fichajes crearon tantas expectativas en el obradoirismo como el de Mike Schultz en el verano de 1987. Y pocas personas han dejado una sensación tan amarga cuando se recuerda su paso por el Obra. Un jugador de una calidad indiscutible, que había brillado en un equipo subcampeón ACB pocos años antes, pero cuya experiencia en Santiago fue ingrata. Aunque quizás en este recuerdo influya el penoso final de Schultz: una leucemia fulminante se lo llevó por delante en la primavera de 1990. Ni siquiera tuvo la oportunidad de irse a Estados Unidos a recibir un tratamiento para el que se había jugado un partido benéfico unas semanas antes de su muerte.

Schultz, con sus muñequeras, taponando a Steve Trumbo
(Foto: www.blaugranas.com)
Mike Schultz aterrizó en España en 1984. En septiembre de ese año el Joventut de Aíto anunció el fichaje de un desconocido pivot de 2,05, de color "y con amplia experiencia europea". Pero lo cierto es que dos años antes nuestro protagonista había estado a punto de fichar por otro equipo catalán, el Areslux Granollers. Aquello no llegó a cuajar por una inoportuna lesión en la espalda que provocó que el equipo entrenado por Jesús Codina abortase su fichaje a última hora. Areslux fichó a otro tío y Schultz prosiguió su carrera de trotamundos.

Y es que Mike no era un chaval cuando se dio a conocer en nuestro país. Tenía casi 30 años cuando aterrizó en España. Había nacido en 1955 en Nueva York pero su formación académica y deportiva se centró en la ciudad de Houston: primero en el San Jacinto College, donde pasó dos años, y posteriormente en la Universidad de Houston, en la que militó entre 1976 y 1978. Schultz destacó con los Cougars gracias a sus 10,7 puntos y 9,7 rebotes de media en su primera temporada, y mejorando sus prestaciones en la segunda: 13,2 puntos y 10 rebotes.

Schultz y Fernando Martín, en un Joventut-Real Madrid
(Foto sacada de aquí)
No solo eso. Fue también el primer jugador de la Universidad de Houston en ser nombrado MVP de la conferencia. Un galardón que solo cuatro jugadores más han conseguido en la historia de esta universidad, entre ellos un tal Hakeem Olajuwon. Pero a Mike Schultz le pasó lo mismo que a cientos de jugadores que pasan por la NCAA: no encontró sitio en el draft (del 78) y tuvo que buscarse la vida fuera de Estados Unidos. Son solo conjeturas, pero es probable que el físico fuese su principal enemigo para acceder a la élite. Un 2,05 con poco peso y altura para jugar de center y sin la suficiente velocidad para ser un 4 en la NBA.

La trayectoria de Schultz en Europa tampoco era demasiado brillante. Ni siquiera se encuentran datos sobre su paradero entre 1978 y 1984. Según la prensa española de la época, militó en varios equipos de ligas de segundo nivel (Holanda, Filipinas, Suiza, Bélgica). Hasta que Aito le ficha para formar parte del Joventut en el mes de septiembre del 84. Un cambio que supuso un punto de inflexión en su carrera justo en un momento de plena madurez, cuando ya encaraba los 30 años en su utilizadísimo pasaporte.
Schultz defendiendo a Jeelani
(Foto: baskonistas.com)

El rendimiento de Mike Schultz en el Ron Negrita Joventut fue espectacular. En esa temporada 84-85 jugó 37 partidos, promediando más de 15 puntos y 10 rebotes por partido. Y la Penya se plantó en la final de la ACB tras cargarse al Barça en semifinales, aunque el Real Madrid acabó llevándose el título. Ese año nuestro protagonista también jugó la Korac y, lo más importante, dejó un gran recuerdo entre la afición de Badalona que le sería de gran utilidad más adelante.

Su forma de jugar la definió el propio Aito a las pocas semanas de tenerlo en la plantilla. "Es un hombre bastante completo... sabe hacer un poco de todo, rebotea y defiende muy bien, y sin ser un excelente tirador tampoco se muestra inseguro cara al aro", explicaba a El Mundo Deportivo el técnico verdinegro. El mismo periódico detallaba en octubre que el "sublime" Schultz había hecho "diabluras antológicas en ataque y aburrió en defensa a White", el extranjero del equipo rival.

En Badalona alucinaban con él y, sobre todo, con su rendimiento. "Y lo encontraron perdido en Suiza!", destacaba en octubre de 1984 la prensa catalana. Era sin duda una de las sorpresas de la liga. Y por encima marcaba tendencia con sus clásicas muñequeras de medio metro. Inolvidables, como sus semiganchos. O su capacidad reboteadora. Solobasket lo incluyó entre los 25 mejores reboteadores que han pasado por la ACB.

EXTRAÑOS PROBLEMAS OCULARES

La siguiente parada de Schultz en España fue Málaga, en la Primera B, para reforzar al Caja de Ronda en su batalla por ascender a la ACB. Pero en tierras malagueñas vivió una situación poco menos que extravagante. Nada más empezar la temporada Mike comenzó a tener problemas de visión. Esa lesión se fue agravando hasta que se le detectó una conjuntivitis grave. Y Schultz acabó "a oscuras y en soledad", según relataba El Mundo Deportivo el 8 de octubre de 1985: "Schultz lleva desde la semana pasada cerrado a cal y canto en su apartamento, sin poder salir ni recibir más visitas que aquellas que afectan a su tratamiento médico (...) su conjuntivitis puede resultar contagiosa y requiere total oscuridad".


En su etapa con el Feiraco Obradoiro, en un partido en Guadalajara
(Foto: clasicosdelbasketmusic)
Por suerte para el baloncesto, Mike Schultz no se quedó de por vida encerrado en su apartamento. Tras siete jornadas fuera de la pista retornó a la competición en la jornada 11 y acabó con buenos números la temporada en Caja de Ronda, pese a que los malagueños tuvieron que esperar un año más hasta conseguir el ascenso. Eso le sirvió para ganarse una nueva oportunidad en la temporada 86-87 y de nuevo en Badalona, sustituyendo temporalmente al lesionado Winfred King. Pero los astros estaban de su parte y el mismo día que regresaba a las pistas, en octubre, King sufrió otra lesión y Schultz acabó quedándose el resto de la temporada: más de 17 puntos y 9,4 puntos por partido. En un equipo puntero de la ACB. Volvemos a la pregunta del principio: ¿Cómo no iba a ilusionarse la afición del Obradoiro cuando meses después se concretó su fichaje?

Y OBRADOIRO

Tras dos temporadas consecutivas con buenos resultados en la Primera B, la directiva del Obradoiro hizo un importante esfuerzo económico en el verano de 1987 y consiguió fichar a Schultz. Era un golpe de efecto con un claro objetivo: intentar dar el salto a la ACB liderados por un veterano de 32 años que venía de hacer grandes números en la máxima categoría. Pero la apuesta acabó saliendo mal.

Plantilla del Obradoiro 87-88.
Mike aparece entre Bernárdez (entrenador) y Julio Torres
Aquella temporada 87-88 acabó siendo un desastre. El Obra no solo no luchó por el ascenso, sino que encadenó una serie de malos resultados que lo condenaron a jugar por no descender. Y eso que la plantilla, por nombres, estaba diseñada para estar en la parte alta de la categoría. Seguían de la temporada anterior Dosaula, Bill Collins, Mario Iglesias o Julio Torres. Y además de Schultz también se había fichado a gente como Abadía (que llegaba de ACB).

En esa temporada se juntaron varios problemas. Por un lado, el Obra perdió a un grupo de jugadores nacionales (Ricardo Aldrey, Juane, Lete, Calvelo...) que tan buen resultado le había dado en años anteriores. Y la plantilla estaba descompensada, sobre todo en el aspecto defensivo, lo que explicaría por qué, por ejemplo, el Obra encajó más de 100 puntos en sus cuatro salidas del mes de octubre. Para colmo, a mediados de noviembre Bill Collins hizo las maletas de forma inesperada y su sustituto fue un alero, Aaron Brandon, lo que agravó todavía más los problemas en la zona.

Mike, en su etapa en Obradoiro
(Recorte de El Correo Gallego)
Estadísticamente el paso de Schultz por Santiago fue positivo. Mike no se perdió ni uno de los 44 partidos que disputó el Obradoiro aquella temporada y promedió más de 21 puntos por encuentro. Fue la referencia ofensiva en casi todos los partidos, con exhibiciones como los 41 puntos frente a Salesianos o los 38 frente a Badajoz .Y sus actuaciones no pasaron desapercibidas. De hecho, el Caja Bilbao lo quiso fichar pasadas las navidades pero el Obra no aceptó quedarse sin su jugador franquicia.

FRACASO DEPORTIVO

Pero más allá de los números, aquella no fue una buena temporada ni para el Obra ni para Schultz. Especialmente para el club. El objetivo del ascenso a principios de temporada fue diluyéndose a medida que avanzaban las jornadas y una serie de derrotas abocaron al equipo a jugar por evitar el descenso. Incluso hubo varios cambios de entrenador. Y en la fase de descenso tampoco hubo suerte. Tocó jugar un play-out frente a Andorra, con factor cancha a favor. Los dos partidos en casa terminaron en derrota. De nada sirvió ganar el tercero en el Principado, porque los andorranos se llevaron el cuarto (117-86) y certificaron el descenso del Obra. Se había consumado el desastre.

Para Schultz tampoco fue un buen año. Así lo puso de manifiesto el propio jugador en una entrevista que le concedió a dos alumnos del colegio Alborada, Xan Codesido y Javier Vilas. Esa entrevista se hizo justo antes del play-out, y en ella reconocía que su situación no era la mejor. "Tengo muchos problemas con el equipo, es mejor no hablar nada", aseguraba, explicando que quería fichar por Caja Bilbao "porque el equipo de aquí tiene problemas de dinero". Según publicó El Correo Gallego, el salario de Mike rondaba el millón de pesetas al mes, una cantidad que la mayoría de jugadores de LEB no cobran hoy en día.

Otra con sus muñequeras XXL
(Enviada por @zapi)
Esa entrevista también permitió conocer algo más sobre su vida personal. Como por ejemplo, que estaba divorciado y tenía un hijo. O que en la universidad tuvo dolencias físicos por un problema sanguíneo. O que le gustaba Santiago, pese a que "aquí llueve mucho", una queja habitual en los jugadores foráneos del Obradoiro. Su ídolo baloncestístico era Abdul Jabbar.

TRISTE FINAL

Pocos se podían imaginar que a Schultz le quedaban poco más de tres años de vida cuando se marchó de Santiago. Su carrera deportiva continuó en Juver Murcia (temporada 88-89) y en el Badajoz (89-90), con el que solo disputó tres partidos. Una "maldita leucemia" (así habló de ella Javier Ortiz en su artículo sobre Mike) lo retiró de las pistas casi sin tiempo para despedirse. En un primer momento se pensó que la enfermedad era menos grave de lo que parecía. Nada más lejos de la realidad.

El deterioro físico de Schultz fue tan voraz que el basket español se movilizó y dos de sus exequipos (Joventut y Juver) organizaron un partido amistoso el 4 de junio de 1990 para recaudar fondos. La idea era reunir lo máximo posible para acercarse a los 20 millones de pesetas que costaba el tratamiento en un hospital de Seattle, el mismo en el que se había curado José Carreras.

(El Mundo Deportivo, 5 de junio de 1990)

Pero el avance de la enfermedad no solo le negó la oportunidad de someterse a ese trasplante de médula. Ni siquiera pudo acudir al partido de homenaje, puesto que en ese momento ya estaba ingresado en la UCI y con respiración asistida. Ese mismo mes, el 21 de junio de 1990, Mike Schultz fallecía a los 34 años en una habitación del hospital barcelonés de Sant Pau. Un triste final que deja una sensación todavía más amarga al recordar su paso por el Obradoiro, en el que tenía encomendado el papel de líder que debía guiar al equipo a la ACB. De ahí ese sabor agridulce. Dulce, por haber disfrutado de un gran jugador. Agrio, por todo lo demás.

(Artículo original publicado en este blog en 2014)

lunes, 23 de junio de 2014

Damir Rancic (1983, 1,98) llegó al Obradoiro en abril de 2010 con el objetivo de sustituir al lesionado Kostas Vasileiadis. Las referencias hablaban bien de este escolta croata, de 1,97 y especialista en el tiro de 3. Pero la sombra de Kostas era muy alargada y Rancic no pudo cumplir la misión para la que había sido contratado: ayudar a conseguir la permanencia del Obradoiro en aquella temporada 2009-10.

En uno de sus tres partidos que jugó en Sar
(Foto: ACB)
La llegada a Santiago suponía para Rancic (en croata, Rančić) una buena oportunidad de buscarse un hueco en la ACB. Estaba a punto de cumplir los 26 años y su trayectoria profesional se ceñía casi exclusivamente a la liga de su Croacia natal: el KK Split (donde nació), la Cibona y el Zadar, en el que jugaba cuando se vino a Santiago. También había jugado en Grecia, Ucrania y Eslovenia. Tenía amplia experiencia en competiciones europeas (jugó Euroliga con Cibona) y también en la selección croata, sobre todo en categorías inferiores.

Pero su rasgo distintivo era el triple. En el Fontes do Sar se esperaba como agua de mayo un francotirador al estilo Kostas, y en ese perfil encajaba bien Damir. De hecho, había ganado en dos ocasiones el concurso de triples de la liga croata. El lanzamiento exterior era su gran arma y en el Obra estaba su compatriota Drago Pasalic para facilitar su adaptación. "En tres días es muy complicado adaptarse a un equipo pero yo lo voy a intentar con todos mis medios", dijo el día de su presentación.

En el partido contra Lucentum en Sar
(Foto: ACB)
Uno de los problemas que tuvo Rancic en el Obradoiro fue la falta de tiempo para adaptarse al equipo y a una liga distinta. Aterrizó a mitad de semana y ese domingo tuvo que debutar en un partido a vida o muerte contra Lucentum en Sar. Y la derrota en aquel partido dejó al Obra con muy pocas opciones de salvarse. Está claro que a Rancic le faltó tiempo para demostrar sus cualidades.

Su debut en ese partido contra Lucentum fue pésimo (-5 de valoración, 0/5 en triples). Las estadísticas mejoraron en los siguientes partidos contra Cajasol y Valencia (7/13 en triples). En total fueron 5 partidos con la camiseta obradoirista, con un 35% en tiros de 3. No hubo tiempo para más. Rancic debutó con el Obradoiro el 11 de abril y la liga regular terminó el 16 de mayo.

Con la camiseta de la Cibona
¿Y después? Tras dejar Santiago el escolta fichó por el Panellinios griego, pero en noviembre retornó a Croacia para retomar su periplo croata. Y lo hizo por la puerta grande. Volvió al KK Zagreb y así pudo volver a la Euroliga. Rancic ocupó un papel importante, jugando hasta 35 minutos en algunos partidos, como contra el Zalgiris.
En su última etapa en Cibona, jugó Euroliga
(Foto: KK Zagreb)
A sus 31 años, Damir Rancic no ha dejado el baloncesto. En 2013 jugó en Eslovenia y esta última temporada la inició en la A-2 de la liga croata, hasta que en enero fichó por el Pallacanestro Firenze. En estos últimos meses ha defendido la camiseta del equipo florentino en la serie plata de la Lega 2. Su equipo terminó en antepenúltimo lugar, pero Damir sigue amenazando al rival desde su posición de francotirador.

domingo, 8 de junio de 2014

¿Os acordais de David Marek? Fue el primer jugador checo que militó en el Obradoiro. Sucedió en aquella convulsa temporada 2009-10, la del regreso al baloncesto profesional. Su paso por el Obra fue testimonial y en su hoja de servicios solo figuran 5 minutos en la ACB. Sin embargo, sí ha conseguido hacerse un hueco en el basket universitario de Estados Unidos y actualmente está sentado en un banquillo de la NCAA. Y hoy está de cumpleaños. Así que... felicidades, David!

Marek, en uno de los dos partidos que jugó con el Obra
(Foto: Fruqui)
Marek llegó a España en octubre de 2009 a través de un acuerdo entre el Obradoiro y el Peixefresco de Marín. Este base de 1,84 estaría cedido en Marín para militar en el equipo de liga EBA, al tiempo que reforzaría los entrenamientos del Obradoiro y buscaría una oportunidad de debutar en ACB. Lo de la oportunidad no era una quimera, dado que el segundo base del Obra procedía de LEB Plata (Juan Alberto Aguilar) y por el contrario Marek tenía amplia experiencia en la NCAA.

Tras jugar en las categorías inferiores del Benesov y del Spartak de Praga, David Marek hizo las maletas en 2004 y cruzó el charco para vivir su propia experiencia americana. Su primera parada fue en el Laurinburg Institute de Carolina del Norte, en el que acabó su época escolar. Allí se marcó un buen año (más de 10 puntos y casi 6 asistencias por partido) con un equipo que acabó la temporada con un récord de victorias de 40-0. En este centro escolar estudió también el barcelonista Joey Dorsey.
Marek jugó 4 años en la NCAA en Utah
(Foto: Universidad de Southern Utah)
A continuación llegó la universidad. Marek completó los cuatro años de formación superior en la universidad de Southern Utah. Fueron cuatro años (de 2005 a 2009) en los que aprovechó para sacarse un título de Educación Física y, al mismo tiempo, defender la camiseta de los Thunderbirds en la NCAA. Sus prestaciones en este equipo fueron mejorando: si en su primer año apenas llegó a los 8 minutos por partido, en sus dos últimas temporadas se consolidó como base titular superando los 30 minutos, con una media de 8 puntos y 3 asistencias. También se situó entre los mejores jugadores de la historia de la universidad en % de triples.

Acabada su etapa universitaria, David Marek retornó a Europa con 24 años y apareció la posibilidad de jugar en España, alternando el Marín en EBA con los entrenamientos en el Obradoiro. En Marín demostró que la categoría se le quedaba pequeña y promedió más de 20 puntos en Liga Regular. Hasta que en diciembre le llegó la oportunidad que estaba esperando: la ACB.

DEBUT CON OBRADOIRO

Esa oportunidad se materializó el 4 de diciembre de 2009, día en el que el Obradoiro dio de alta a Marek en sustitución del lesionado Marc Jackson. Pero el sueño iba a tener una duración efímera y, antes de que terminase el mes, el base checo era dado de baja y volvía a formar parte del Peixefresco.


Es lógico que la afición del Obra no se acuerde de David Marek porque solo unos pocos le vieron jugar. Sus estadísticas con el equipo santiagués se reducen a dos partidos, en los que estuvo en pista un total de 4 minutos y 42 segundos. Fueron 2:24 en San Sebastián en la victoria frente a Lagun Aro (65-69), y 2:18 en la derrota frente a Gran Canaria (80-64). En esos menos de 5 minutos Marek ni siquiera tiró, aunque sí capturó un rebote, de ahí que su valoración conjunta en ACB sea de 1.

Los dos partidos fueron lejos de Santiago, por lo que no llegó a jugar en Sar. Solo los aficionados que acompañaron al equipo en Illumbe pudieron verlo. Sí se le vio en rondas de calentamiento en el pabellón del Obra porque figuraba como inscrito. Marek puede decir que formó parte del Obra que consiguió aquella histórica victoria frente al Real Madrid de Messina. Ese día estaba en el banquillo luciendo la camiseta con el número 33.
Marek se licenció en Ed. Física en Utah
(Foto: Universidad de Southern Utah)
Semanas antes de debutar con Obradoiro, concedió una entrevista en la que reconocía que su principal hándicap estaba en la defensa. "Tengo buenos fundamentos de la NCAA pero tengo que seguir mejorando en ese aspecto, y así seguir mejorando como base en general", decía. También admitía que su sueño era jugar en la ACB, y elegía los mejores partidos de su carrera: uno con los Thunderbirds en el que le metió 30 puntos a Fort Wayne, y todos los que jugó con la selección checa sub-20 en el europeo de Brno, en el que vencieron a España.

REGRESO A EE.UU... COMO ASISTENTE EN LA NCAA

La experiencia en ACB duró lo que canta un gallo y Marek volvió a la EBA con Marín, aunque a finales de enero subió un escalón y fichó por el Rosalía de Castro de LEB Plata para jugar con Antonio Pantín o Rogelio Legasa, entre otros. En el equipo colegial jugó 11 partidos en los que promedió 6,5 puntos y 2 asistencias pese a jugar más de 27 minutos por partido.

Marek, en su etapa en la Rep.Checa
Tras dejar España, el base retornó a sus raíces y jugó en el equipo checo del Prostejov (2010-11) y en otro eslovaco, el Astrum Levice (2011-12). De su paso por este último queda un vídeo de Youtube en el que se puede ver en acción a David Marek, con una de sus especialidades: el tiro de 3 tras recibir o tras bote. Como curiosidad, uno de sus últimos partidos como profesional en el Levice lo jugó contra el Nymburk de Pavel Pumprla. Ganaron los de Pumprla... por 50 puntos.

Marek en la actualidad, como asistente en Idaho
(Foto: Universidad de Idaho State)
¿Y ahora? Pues Marek es uno de esos cientos de jugadores que siguen ligados al basket cuando dejan de ser profesionales. En la actualidad forma parte del staff técnico del equipo de la Universidad de Idaho State, los Bengals. No es casualidad que forme parte de esta universidad porque el entrenador de los Bengals, Bill Evans, había entrenado al propio Marek en Utah unos años antes. El exjugador del Obra es Graduate Assistant Coach y entre sus cometidos está coordinar el trabajo de vídeo y los entrenamientos. Esta ha sido su segunda temporada en Idaho, al noroeste de los Estados Unidos.

martes, 3 de junio de 2014

Un 3 de junio como hoy, pero de 2011, el Obradoiro volvió a tocar el cielo (baloncestístico) tras vencer al Autocid Ford Burgos en el cuarto partido del play-off de ascenso a la ACB. Un partido inolvidable jugado en el pabellón El Plantío de la ciudad castellana y que se acabó llevando el equipo compostelano por 11 puntos de diferencia (64-75). El Obra dominó desde el principio y aguantó las embestidas burgalesas. Volvíamos a la ACB.

Últimos segundos del Autocid Burgos-Obradoiro
(Foto: Fruqui)
Es cierto que muchos aficionados de Santiago recordaban haber vivido (y celebrado) el mítico ascenso de Mataró en abril de 1982. Pero para muchos otros obradoiristas, sobre todo los más jóvenes, el de Burgos fue el primero en sus vidas. Con el mérito de haberlo conseguido además en una cancha de las malditas para el Obra, porque ya en los tiempos del Tizona (en los 80) nuestro equipo siempre caía derrotado cuando jugaba allí. Hasta ese 3 de junio.

Piña en el vestuario tras haber logrado el ascenso
(Foto: Fruqui)
En plenas fiestas de la Ascensión, Santiago celebró un ascenso más que merecido por la trayectoria del equipo durante toda la fase regular y también en el play-off. De nuevo brilló lo colectivo por encima de lo individual, aunque para muchos obradoiristas todavía permanece en las retinas lo que hizo Alberto Corbacho aquella tarde-noche (5 triples, 21 puntos), el recital de Andrés Rodríguez o el papel fundamental que desempeñaron los interiores del Obra (Oriol y Hopkins sumaron 27 puntos entre ambos) frente al juego tremendamente físico del Burgos.

Sin olvidar al resto: Eric Sánchez, Deron Washington (antológico su tapón a Tillman), Feliú, Kendall, Bulfoni, Ruffin, Nguema y la aportación testimonial de Maceo Baston. Y un cuerpo técnico imprescindible en el triunfo final.

Bulfoni celebrando la victoria con la afición de Santiago
(Foto: Fruqui)
Muchos obradoiristas apoyaron al equipo en El Plantío. Otros lo sufrieron desde Santiago. Lo que está claro es que todos lo celebraron, y que ese día comenzó una nueva etapa para el obradoirismo que perdura en la actualidad. El 3 de junio es un día grabado con letras de oro en la historia del club, de esos que merece la pena recordar y no olvidar nunca.

Para revivir el partido, nada mejor que el blog de Mirón. Imprescindible.