martes, 26 de agosto de 2014

Abrimos una sección con los carnés históricos del Obradoiro a lo largo de sus más de 40 años de historia. Buscamos más. Ayúdanos!

TEMPORADA 1970-71

Una auténtica joya: el primer carné del Obradoiro CAB en toda su historia. Se corresponde con la temporada 1970-71, en la que el Obra comenzó a competir en la Tercera División. Un detalle significativo que aprendemos gracias al carné es que la cuota anual de socio era de 150 pesetas.


Una característica del primer carné del Obradoiro es que ya incluía el domicilio del abonado, algo que se mantendrá en temporadas posteriores. También descubrimos que en esa primera temporada el club contaba con, por lo menos, 336 socios.

TEMPORADA 1982-83

La temporada 82-83 fue la primera del Obradoiro en la élite del baloncesto español. Sobre este carné hay una bonita historia que nos contó Marcos Taboada, la persona que nos facilitó estos abonos.



TEMPORADA 1985-86 (NUEVO!!)

El Obradoiro ya incorporó el patrocinio de Feiraco en esta temporada, y la cooperativa láctea tenía su hueco en el abono del club. Este carné también nos lo mandó Marcos Taboada.



TEMPORADA 1986-87 (NUEVO!)

En la temporada 86-87 Feiraco ganó presencia en el abono del club. De hecho ya vemos que, junto al escudo del club, se incluyó la referencia "Feiraco CAB". El Obradoiro competía entonces con la denominación única de Feiraco. El abono también nos lo manda Marcos Taboada.


TEMPORADA 1987-88 (NUEVO!)

Además del abono, que permitía acceder al pabellón, existía la "Tarjeta de reserva" para poder reservar un asiento concreto en el pabellón de Sar. Este servía para el asiento 44 de la fila G y nos lo pasó también Marcos Taboada, buen amigo del blog.



TEMPORADA 1989-90

Esta es la temporada del famoso y polémico play-off contra el Juver Murcia. El carné sigue incluyendo el domicilio del socio y su nombre. Y en la parte superior e inferior estaba la clásica hilera de números por si era necesario controlar el aforo en el pabellón.



TEMPORADA 1991-92 

La temporada 1991-92 tiene gran importancia para la historia del Obradoiro porque fue la última en la que el Obra compitió en categorías profesionales. El carné de esa temporada lo tenía guardado Fani Daviña y nos lo envía para que lo podamos recuperar.


Como se puede ver, en los partidos se hacía un agujero en el número de la jornada para evitar que ese carné lo utilizase más de una persona. Esa temporada se jugó en el pabellón de Santa Isabel.

domingo, 17 de agosto de 2014

Oficialmente, y salvo que alguien desmienta este artículo, fue Drago Pasalic el primer jugador procedente de la antigua Yugoslavia que vistió la camiseta del Obradoiro. Es decir, que hubo que esperar 39 años desde la fundación del club para que un jugador balcánico militase en este club. Hasta 2009 ningún serbio, croata, esloveno, bosnio, macedonio o montenegrino jugó en el Obra. Esos son los datos reales. Pero hace más de 20 años el Obradoiro estuvo cerquísima de fichar a su primer jugador yugoslavo, Veljko Petranović, en una época en la que no era tan habitual incorporar fichajes de esta parte de Europa, sobre todo en la Primera B.

Petranović jugó la semifinal del Mundial 86 (URSS-Yugoslavia)
Obviamente el printer está mal: no era base ni su nombre empezaba por A
 
El 19 de septiembre de 1991 trascendió que el Onza de Oro Obradoiro había fichado a Veljko Petranović. El Obra necesitaba un pívot de referencia tras el fracaso en el fichaje de Jimmy Wright y la opción elegida fue este jugador nacido en 1959 en la localidad croata de Drniš. El fichaje estaba tan cerrado ese jueves que incluso había hora de llegada al aeropuerto de Lavacolla (prevista esa misma jornada a medianoche), y se anunció que el jugador sería presentado a los medios de comunicación al día siguiente.

Recorte de El Correo Gallego
(19 de septiembre de 1991)
Ese día surgió en la afición obradoirista la necesidad de conocer más datos sobre Veljko Petranović. No olvidemos que en 1991 todavía no había internet en los hogares y que la información sobre jugadores extranjeros llegaba a cuentagotas.

Un cromo de su época del Zadar
En ese momento Petranović era ya un jugador veterano (31 años), un ala-pivot de 2,04 muy conocido en el baloncesto yugoslavo. Especialmente en Croacia y en su club de toda la vida, el KK Zadar, para el que sigue siendo una leyenda. En el Zadar jugó buena parte de su carrera deportiva y consiguió el último gran éxito de este club, ganarle en 1986 la final de la Liga Yugoslava a la Cibona de Petrovic. Aquello fue todo un sorpresón porque la Cibona venía de ganar la Copa de Europa, y porque la victoria decisiva la logró el Zadar en la pista de su rival. Cierto es que el Zadar tampoco eran cuatro amigos: Vrankovic, Popovic...

Veljko, con fotos de su carrera deportiva y sus triunfos
(Foto: 24sata)
Además, Petranović también era conocido en todo el país porque había jugado bastantes partidos con la selección yugoslava. Había participado en el Europeo Junior del 78 y, con la absoluta, en el Mundial del 86 disputado en España. En ese torneo los yugoslavos consiguieron el bronce tras perder aquella famosa semifinal frente a la URSS en el Palacio de los Deportes de Madrid. Petranović no disfrutaba del protagonismo que sí tenían los hermanos Petrovic, Dalipagic, Vrankovic, Cutura, un jovencísimo Divac... Pero tuvo sus minutos, bastantes.

De hecho, participó activamente en aquella semifinal y captó el foco mediático cuando en la segunda parte recibió un mamporrazo de Belostenny y tuvo que irse dolorido al banquillo.

Con el 8, tras recibir el mamporro de Belostenny en la semifinal del Mundial 86
La cuestión es que el fichaje de Petranović por el Obradoiro se diluyó en cuestión de horas. Y ese viernes, en el que se tenía que producir su presentación a los medios, la prensa ya publicaba que el jugador no vendría a Compostela.

¿Qué pasó? El Obra explicó en una nota oficial que el jugador "se incorporó voluntariamente a filas con su país". Conviene recordar que era septiembre de 1991, y solo unos meses antes había estallado la guerra en Yugoslavia. El entrenador obradoirista, Javier Lorenzo, explicaba en El Correo Gallego lo que había sucedido: "A las nueve de la mañana recibí una llamada de un agente español que actuaba como intermediario de este jugador, para comunicarme que debido a la situación que está pasando Yugoslavia y la preocupación que tenía por su familia, [Veljko] decidió regresar a su país desde Milán".


Adiós al primer fichaje balcánico de la historia del Obra. Como jugador, claro. No olvidemos que en la temporada 82-83 el entrenador del Obradoiro fue el yugoslavo Todor Lazic.

CENTRADO EN ESLOVENIA

Desconocemos si Petranović pasó a integrarse en el Ejército. Lo que sí está confirmado es que siguió jugando al baloncesto durante muchos años, hasta el punto de convertirse en un caso casi único en el basket europeo.

El dato es complicado de corroborar por la dificultad de acceder a estadísticas fiables sobre la liga eslovena. Pero a través de dos fuentes distintas parece confirmado que Veljko Petranović jugó en la 2ª división de Eslovenia en la temporada 2009-10. Es decir, que jugó al basket profesional hasta los 51 años de edad y que estuvo 35 años en activo. Alucinante.

En la parte final de su carrera
Gracias al Google Translate hemos traducido a un castellano macarrónico un reportaje que le hicieron con motivo de su retirada. Así, sabemos que su hija se enteró de que había un jugador filipino que estuvo en activo hasta los 54 años. "Ella me instó a seguir unos cuantos años más y a continuación, pasar a la historia, pero no hay manera".  Veljko prometió no volver a jugar al basket, ni siquiera con los múltiples equipos de veteranos que llaman a su puerta.

De esta forma cerró una extensa lista de equipos en los que militó, todos ellos de la zona de los Balcanes. Al ya mencionado Zadar se unen el KK Zagreb y casi todos de Eslovenia: Union Olimpija, Polzela, Rogaska, Kranj... Su último equipo fue el Cronomelj. Y en esa lista pudo estar (pero no está) el Obradoiro de Santiago.

Ejerciendo de entrenador
(Foto: zdnews)
En esa información también cuenta su enfado porque los dirigentes del Zadar no le llamaron cuando se celebró el 20 aniversario del famoso título de 1986. Aunque ya no juega, sí ejerció como entrenador, al menos en Nazarje. Y todos los veranos viajaba a su localidad natal para visitar a su madre.

En la actualidad, una de las leyendas vivas del Zadar tiene una vida tranquila y retirada en Eslovenia. Veljko tiene doble nacionalidad (eslovena y croata) y todos sus planes están vinculados al país más occidental de todos los que surgieron del desmembramiento de Yugoslavia. Del reportaje (es de 2011) me pareció entender que abrió una tienda de muebles antiguos y de regalos. Una nueva ocupación profesional tras una larguísima trayectoria profesional en la que el Obra pudo tener un hueco... pero no lo tuvo.

lunes, 11 de agosto de 2014

Un artículo del periodista Javier Ortiz nos ha permitido conocer el paradero de Larry Gibson, un pivot norteamericano que militó en el Feiraco Obradoiro durante parte de la segunda vuelta de la temporada 1986-87. Gibson no solo tiene un hueco en la historia del Obra por un notable registro estadístico en puntos y rebotes. También lo tiene por haberle lanzado una silla al entonces presidente del club, Carlos Calvo, en el viejo pabellón de Sar. Pero lo que nos hiela la sangre es comprobar cómo el infortunio se ha cebado con él, como cuenta Ortiz en su muy recomendable artículo.

 Larry Gibson (13) jugó su último partido con el Obradoiro
en Guadalajara, en mayo de 1987 (Foto: Clásicos del Basket&Music)
Gibson llegó a Santiago para sustituir a Bobby Wallace en un Obradoiro que peleaba por el ascenso a la ACB. Pero aquella Primera B se parecía muy poco a la actual LEB en intensidad, calidad y competitividad, pese a que el número de extranjeros se limitaba a dos por equipo. Era una categoría tremendamente dura y lo de dar el salto de categoría a la élite no era desde luego una empresa sencilla. Por eso el Obra apostó por Gibson a mitad de temporada para sustituir a uno de sus dos norteamericanos. Para el equipo santiagués no era un desconocido.

¿Quién era Larry Gibson? Cuando el Obra lo fichó procedente de Israel (del Maccabi Ramat Gan, en el que promedió 25 puntos por partido) tenía buenas referencias. Era una apuesta menos arriesgada de lo habitual en aquella época, porque la temporada anterior había militado en ACB con el Magia de Huesca. Por eso en Santiago ya se sabía que Gibson era un pivot de 2,05, fiable, con facilidad para anotar y para rebotear. Y no solo eso: en España todavía estaba fresca su memorable actuación en el tercer y decisivo partido del play-out de descenso que jugaron los oscenses contra el Cajamadrid. Ese día se convirtió en leyenda del Peñas Huesca gracias a sus 35 puntos y 11 rebotes, que sirvieron para que el Magia se quedase en ACB y mandase a la Primera B a los madrileños.

Durante su etapa en el Peñas Huesca, donde fue un héroe
(Foto: Espacio Liga Endesa, de Gigantes)
El único problema que tuvo Gibson cuando llegó a Santiago es que ya superaba los 30 años y físicamente estaba lejos de su mejor momento. El entonces presidente del Obradoiro, Carlos Calvo, lo explicaba recientemente en el número 4 de la revista SCQ Basket: "Venía fuera de forma. Parece ser que su mujer era la única que lo centraba, pero Gibson llegó a mitad de temporada y vino solo". No obstante Gibson tenía algo distinto a la mayoría de pivots americanos que jugaban en España: era capaz de jugar también en la posición de 3. De hecho, en Huesca llegaron a jugar con un triple poste formado por Gibson, Wallace Bryant y el exobradoirista Joan Pagés.

Gibson y el presidente Carlos Calvo, el día de su presentación
(Foto: recorte de El Correo Gallego)
Larry Gibson fue presentado como jugador del Obradoiro el 11 de marzo de 1987. Los dos meses que estaría en Santiago le iban a costar al club un mínimo de dos millones de pesetas, que serían más (hasta 2,5 millones) si el Obra conseguía sus objetivos.

Su estado físico no fue impedimento para que nuestro protagonista consiguiese grandes números durante los 10 partidos que defendió la camiseta del Obradoiro. Gibson promedió más de 23 puntos por encuentro, y en algunos partidos se ganó el sobresaliente, como los jugados frente al Ordenadores APD de Mataró (37 puntos) o contra el Choleck Lliria (33). Sobre el parqué del viejo Sar se comprobó como formaba una pareja fantástica con Bill Collins: entre ambos promediaron casi 50 puntos por partido.

Larry Gibson (izq) y Bill Collins, en un Obra-Caja de Ronda
(Foto: Recorte ECG)

El Obradoiro completó un buen expediente en aquella temporada 86-87, con un baloncesto vistoso y alegre en el que superó una media de 93 puntos por partido. Pero no hubo el premio del ascenso. Al acabar la temporada se montó un buen follón entre la Federación y los clubes, que acusaban a la FEB de haberles prometido tres ascensos a la ACB que al final se convirtieron en dos. El Obra tenía plaza para luchar por dar el salto, pero no hubo play-off y la cosa acabó ahí. Y Gibson se marchó.

Lo curioso del asunto es que Larry hizo las maletas y fichó por el Andorra en la temporada siguiente, la 87-88. Y como la vida da muchas vueltas, Gibson acabó convirtiéndose en verdugo del Obradoiro. Andorra y Obra tuvieron que verse las caras en un dramático play-out para evitar el descenso a Segunda División. Los santiagueses tenían el factor cancha a favor pero el equipo del Principado terminó enviando al pozo al Obra aquel mes de mayo de 1988, con Gibson ajusticiando a su exequipo, especialmente en Sar.

MARYLAND, MADRID Y SOBRE TODO ITALIA

Lo cierto es que el Gibson que jugó en el Obradoiro era un jugador en la fase final de una carrera que tuvo especial incidencia en Italia, como tantos otros jugadores de la época. Es más, su recorrido vital recuerda mucho al de Bill Collins, que también hizo carrera en la competición italiana (en los 80 era un baloncesto tanto o más potente que el español) antes de desembarcar en España.

En su época universitaria en Maryland
En Italia jugó al menos entre 1980 y 1983 en tres equipos de la A2: El Dorado de Roma, el Latertini de Roma y el Rapident Livorno. En todas las temporadas promedió más de 20 puntos por partido y fue la referencia ofensiva del equipo, aunque especialmente brillante fue la primera, en la que llegó a 26 puntos y 13 rebotes. No era un pivot cualquiera, vaya.

Lo que sí me ha llamado la atención es que antes de su aventura italiana Larry Gibson ya había jugado en España. Lo hizo en el Estudiantes en la temporada 1979-80, nada más salir de la universidad. Incluso he leído por ahí que fue el primer jugador negro en la historia del club del Ramiro. También jugó en Holanda (ganó la liga con el Den Bosch) y antes tuvo su brillante paso por la Universidad de Maryland. Con los Terrapins de Maryland (una especie de tortuga) estuvo entre 1975 y 1979, y fue líder del equipo durante tres temporadas en rebotes y tapones. Por eso es uno de los 25 jugadores más importantes de la historia de la Universidad, motivo por el que fue homenajeado.
El día que fue homenajeado por su universidad
LA DESGRACIA

Pero la vida actual de Gibson está marcada por la desgracia, que no es la primera que afecta a jugadores de la Universidad de Maryland. En este centro académico también se formó Len Bias, aquel famoso jugador que falleció tras esnifar cocaína pocos días despues de ser elegido número 2 en el draft por los Celtics. Lo de Larry no es tan grave, pero también llena de tristeza al conocer lo que contó el periódico Baltimore Sun en un reportaje en 2011.

Larry Gibson sufrió un gravísimo accidente de coche en 2004. "En la noche de Halloween de 2004 estrelló su vehículo contra un árbol. Paradójicamente, aquel día había pedido matrimonio a su actual esposa, Delores Hicks, que viajaba con él en el coche. Ella no sufrió daños, pero él sí. Y no se ha recuperado de ellos. Gibson se fracturó cinco costillas y estuvo inconsciente durante varios días, ‘entubado’. Cuando despertó, la vida pasó a ser muy distinta. Tras despertar, únicamente movió los ojos durante tres semanas. Y poco a poco fue respondiendo a estímulos, generando una esperanza que no ha terminado de culminar", relata Javier Ortiz en su artículo.

Con su mujer y su camiseta universitaria
(Foto: Baltimore Sun)
Gibson sufre desde entonces abulia, un mal "más relacionado con lo psicológico que significa que no tiene ganas de absolutamente nada. Falta de voluntad. El tratamiento con antidepresivos impide que se hunda más todavía. Su forma de hablar es lenta de forma crónica y no puede valerse por sí mismo". Una situación difícil de comprender para un jugador con una carrera profesional notable, que fue héroe en su universidad y que llegó a sr drafteado en 3ª ronda por los Bucks. Cuenta Ortiz que "el amor de Delores y el recuerdo de la época en la que jugaba al baloncesto es lo que le está salvando la vida".