martes, 6 de enero de 2015

Mike Higgins no es un jugador cualquiera. Tuvo un sitio en la historia del baloncesto español y lo tiene también en la historia del Obradoiro. No en vano fue el primer capitán del club cuando el Obra regresó a la élite del basket tras 17 años de ostracismo. Pero también es el segundo jugador más veterano que ha militado en la ACB, un récord que él mismo pulverizó hasta que Darryl Middleton le superó en 2011.

Mike Higgins, con la camiseta del Obra
(Foto: ACB)
Su llegada a Santiago en el verano de 2009 era consecuencia de su valioso pasaporte. Higgins era (y es) ciudadano con nacionalidad española. A principios de los noventa se casó con una mujer canaria y eso le permitió participar durante muchos años en las competiciones españolas sin ocupar plaza de extranjero. Un pivot de 2,05 fajador, que no brillaba pero que siempre aportaba. Posteriormente (con el cambio de normativa) pasó a ser considerado jugador de formación, lo que tenía todavía más valor.

En principio su rol en el Obradoiro sería el de calentar banquillo y hacer piña en el vestuario, que le eligió capitán dado que todos los jugadores eran recién llegados al club. Su tarea sería la de ayudar en la integración de los extranjeros en un equipo que carecía de referentes. Conviene recordar que unos meses antes el Obra competía en Primera Nacional y acababa de dar el salto al profesionalismo en cuestión de semanas. Pero aquella temporada 2009-10 casi nada salió como estaba previsto. Y Mike jugó. Mucho más de lo que se pensaba.

En su última etapa en el Granada
(Foto: ACB)
Con el Obradoiro participó en 24 partidos en los que disputó 244 minutos. Para el recuerdo, sus 20 minutos y 6 puntos en la victoria en Sar frente al Unicaja de Aíto. Los 6 puntos y 6 rebotes en la derrota en Santiago frente al Caja Laboral. O su participación (9 minutos) en la histórica victoria frente al Real Madrid de Ettore Messina. Lesiones y salidas de jugadores convirtieron en jugador de rotación a un hombre que teóricamente venía a Compostela para ayudar en los entrenamientos.

La cuestión es que Higgins hizo historia en el basket español el 5 de abril de 2010. Ese día disputó en Bilbao su último partido en la ACB con 43 años, un mes y 18 días. Un récord que solo pudo batir al año siguiente Middleton, y que quizás tarde años en ser superado.

Sobre Mike Higgins hay ya un artículo extenso de Javier Ortiz en el que se repasa su trayectoria. No es necesario insistir en la profesionalidad que siempre mostró como jugador, tanto en Obradoiro como en el resto de equipos en los que militó. Ortiz no se atreve (con razón) a confirmar la lista completa de clubes de los que formó parte Mike. Pueden ser unos 28, de distintos países: Japón, Francia, Argentina, Italia, Brasil... Pocos trotamundos han trotado tanto por el mundo como él.

En su etapa universitaria, con los Bears
Hay un dato curioso que confirma lo prolongada que fue la carrera profesional de Mike. Su periplo en España comenzó en la temporada 1989-90 sustituyendo en el Valvi Girona a un jugador lesionado. ¿Sabeis quién era? Pues nada menos que Levy Middlebrooks, que en la temporada anterior había sido el center titular... del Obradoiro. Pasaron dos décadas y Higgins seguía en la ACB.

El Obra supuso el punto y final a la carrera de Mike. Y él y su familia regresaron a Colorado, el lugar donde estudió en la universidad. Allí se convirtió en una estrella de los Bears de Northern Colorado e incluso le retiraron el 55. Pero al poco de regresar a Estados Unidos su vida cambió por completo. Él mismo nos lo ha contado. "Unos meses después de llegar la salud de mi madre se deterioró, así que comencé a ayudar a mi padre en el negocio familiar, una ferretería", nos explica.

Higgins disputó seis partidos con los Lakers
Pero los problemas familiares no acabaron ahí. En 2011 la salud de su padre también empeoró y Higgins tuvo que hacerse cargo él del negocio. Fueron momentos complicados para alguien que toda su vida se había fajado en las canchas, pero no sobre una ferretería. Finalmente, en febrero de 2013 decidió vender el establecimiento y ahora se dedica al negocio de la planificación financiera. Un nuevo reto para un jugador que llegó a disputar 18 partidos en la NBA, seis de ellos con los Lakers.

En su mail también nos cuenta que su familia y él mismo añoran la experiencia vivida en el Obra y la ciudad de Santiago. Dice que realmente estuvieron a gusto. Aunque su segunda tierra siempre será Gran Canaria, lugar donde conoció a su mujer y pasó toda la temporada 1993-94. Y acaba con un mensaje de los que sacan una sonrisa, propio de un gran tipo como él: "Que tengas un día maravilloso".
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